La esperanza no es fingir que no existen los problemas.
Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán.
Es tener fe, es una fuente de fortaleza y renovación en nuestro interior, que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.
Cuando el amor de tu vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas, el mensaje no es que no te lo mereces, el mensaje no es que no eres importante, el mensaje es que tú mereces algo mejor.
Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas o esperas, no lo veas como rechazo o mala suerte, simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas.
La vida esta está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras diferentes. Algunos buscamos amor, paz, armonía. Otros, sobrevivimos día a día. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos que la vida, con sus alegrías y sus penas, debe ser vivida día a día.
Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riqueza y siervos; o luchemos de mes en mes para pagar el alquiler, tenemos el poder de estar totalmente satisfecho y vivir una vida con verdadero significado.
Día a día tenemos ese poder, gozando cada momento y regocijándonos en el Señor. Porque cada día es nuevo flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros sueños.
20.12.05
Sin sofoque
Este es un homenaje a todos los amigos que así como yo, de vez en cuando se estresan.
A veces, la presión es tanta... las horas no pasan... las cosas no andan... Pareciera que el mundo conspira contra ti... ¿Sabes cuál es la solución?
¡Hacer de cuenta que no es contigo! Hazte el desentendido.
¡No escuches a los que sólo quieren ponerte decaído!
¡Disfrázate!
No pongas demasiada atención.
Haz algo que te guste.
¡Despreocúpate!
Sé un poco más cariñoso.
Tómate el tiempo necesario para hacer las cosas que te gustan.
Ríete de los inconvenientes.
Deja de lado al miedo y sé un poco ridículo.
Lucha por la perfección pero sin desgastarte tanto por alcanzarla!
La vida no es más divertida porque no dejamos que lo sea, así que, haz que sea!
Y lo más importante: La vida no acaba en este instante ni empieza mañana ¡¡No para!! Cada minuto estresado, es tiempo perdido.
Por eso, te deseo: un poco de locura y un poco de pureza para poder ver la vida diferente y mejor de lo que a veces realmente es. No olvides sonreír, en la vida todo es mejor con un poco de alegría! :-)
A veces, la presión es tanta... las horas no pasan... las cosas no andan... Pareciera que el mundo conspira contra ti... ¿Sabes cuál es la solución?
¡Hacer de cuenta que no es contigo! Hazte el desentendido.
¡No escuches a los que sólo quieren ponerte decaído!
¡Disfrázate!
No pongas demasiada atención.
Haz algo que te guste.
¡Despreocúpate!
Sé un poco más cariñoso.
Tómate el tiempo necesario para hacer las cosas que te gustan.
Ríete de los inconvenientes.
Deja de lado al miedo y sé un poco ridículo.
Lucha por la perfección pero sin desgastarte tanto por alcanzarla!
La vida no es más divertida porque no dejamos que lo sea, así que, haz que sea!
Y lo más importante: La vida no acaba en este instante ni empieza mañana ¡¡No para!! Cada minuto estresado, es tiempo perdido.
Por eso, te deseo: un poco de locura y un poco de pureza para poder ver la vida diferente y mejor de lo que a veces realmente es. No olvides sonreír, en la vida todo es mejor con un poco de alegría! :-)
16.12.05
Una Navidad libre
"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias" (Filipenses 4:6)
Puedes tener una feliz Navidad aun cuando tienes mil y una presiones que te están abrumando? Sí, tú puedes, y no tienes que salir del país para hacerlo. No importa lo intensos o lo triviales que sean los problemas que estés enfrentando ahora mismo, puedes tener la época de Navidad más maravillosa, más libre de preocupaciones que hayas tenido alguna vez en tu vida; y puedes comenzar a tenerla hoy.
Como creyente, estás probablemente familiarizado con este pasaje que dice que no estemos afanosos por nada. Pero, lo has tomado alguna vez con la suficiente seriedad para ponerlo en acción? Hay una buena posibilidad de que no lo hayas hecho porque no has entendido sencillamente lo peligrosas que son esas inquietudes. Probablemente no te has dado cuenta de que son una parte mortal de la estrategia del diablo contra ti.
Eso es verdad. La preocupación es una de las principales armas de su guerra. Si el diablo puede lograr que te preocupes, él puede usar las presiones económicas y familiares, y los problemas de planificación, que son simplemente una parte “normal” de la vida cotidiana, para que te agobien y te hagan entrar a la fuerza en más problemas de los que te imaginas posible.
La ciencia médica nos dice que un gran porcentaje de la gente hospitalizada, en los Estados Unidos, están ahí con dolencias ocasionadas por la preocupación y la tensión. No obstante, una gran cantidad de creyentes se preocupan sin siquiera pensar en ello. Se preocupan si son demasiado bajos o demasiado flacos. Se afanan por esto y por aquello, y ni siquiera se dan cuenta de que han estado pecando.
“Pecando????”
Sí, para el creyente nacido de nuevo, lleno del Espíritu que posee una Biblia, el preocuparse es un pecado. Así que aunque las tarjetas de Navidad estén retrasadas y 45 personas vengan a su casa para la cena de Navidad, no te preocupes.
En lugar de eso, haz lo que la Biblia dice que hagamos. Ora, haciendo que tus peticiones sean conocidas delante de Dios… y alábalo por la respuesta. Entonces, tendrás paz.
Ahora, ve y ten una verdadera feliz Navidad, libre de toda preocupación.
Lectura bíblica: Mateo 6:24-34
Puedes tener una feliz Navidad aun cuando tienes mil y una presiones que te están abrumando? Sí, tú puedes, y no tienes que salir del país para hacerlo. No importa lo intensos o lo triviales que sean los problemas que estés enfrentando ahora mismo, puedes tener la época de Navidad más maravillosa, más libre de preocupaciones que hayas tenido alguna vez en tu vida; y puedes comenzar a tenerla hoy.
Como creyente, estás probablemente familiarizado con este pasaje que dice que no estemos afanosos por nada. Pero, lo has tomado alguna vez con la suficiente seriedad para ponerlo en acción? Hay una buena posibilidad de que no lo hayas hecho porque no has entendido sencillamente lo peligrosas que son esas inquietudes. Probablemente no te has dado cuenta de que son una parte mortal de la estrategia del diablo contra ti.
Eso es verdad. La preocupación es una de las principales armas de su guerra. Si el diablo puede lograr que te preocupes, él puede usar las presiones económicas y familiares, y los problemas de planificación, que son simplemente una parte “normal” de la vida cotidiana, para que te agobien y te hagan entrar a la fuerza en más problemas de los que te imaginas posible.
La ciencia médica nos dice que un gran porcentaje de la gente hospitalizada, en los Estados Unidos, están ahí con dolencias ocasionadas por la preocupación y la tensión. No obstante, una gran cantidad de creyentes se preocupan sin siquiera pensar en ello. Se preocupan si son demasiado bajos o demasiado flacos. Se afanan por esto y por aquello, y ni siquiera se dan cuenta de que han estado pecando.
“Pecando????”
Sí, para el creyente nacido de nuevo, lleno del Espíritu que posee una Biblia, el preocuparse es un pecado. Así que aunque las tarjetas de Navidad estén retrasadas y 45 personas vengan a su casa para la cena de Navidad, no te preocupes.
En lugar de eso, haz lo que la Biblia dice que hagamos. Ora, haciendo que tus peticiones sean conocidas delante de Dios… y alábalo por la respuesta. Entonces, tendrás paz.
Ahora, ve y ten una verdadera feliz Navidad, libre de toda preocupación.
Lectura bíblica: Mateo 6:24-34
8.12.05
La receta para la vida
Tema del libro :)
Si alguien quiere ser mi discípulo – les dijo – que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará (Marcos 8:34,35).
Cuando Jesús dijo esas palabras, no nos estaba dando sólo una prescripción para llegar al cielo, nos estaba diciendo cómo vivir una vida superior aquí mismo sobre la tierra.
Aquí mismo hay una vida superior que podemos vivir. Pero para entrar en ella, tenemos que dejar el modo de vida a la que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados. Puede que tengamos que soltar cosas a las cuales hemos tratado de aferrarnos tan fuertemente. En cambio, tenemos que fijar nuestro corazón en hacer lo que Dios quiere que hagamos.
Eso fue lo que Jesús hizo. El no vivió Su vida para sí mismo. La vivió completamente para Dios. El hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en victoria total.
Es tiempo de darnos cuenta de que el nacer de nuevo no es algo que simplemente hacemos para escapar del infierno. Nuestro propósito es agradar a Dios. Rendir nuestra vida a fin de cumplir Sus deseos. Ser Sus posesiones especiales en la tierra y hacer lo que El nos diga que hagamos. Nuestra mayor prioridad es darnos a El y vivir en comunión con El. Pasar suficiente tiempo con El para que podamos escuchar Su voz y responder en obediencia.
Sólo cuando hagamos eso, estaremos satisfechos. Sólo cuando hagamos eso podremos vivir la vida superior que hemos estado anhelando.
Si alguien quiere ser mi discípulo – les dijo – que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará (Marcos 8:34,35).
Cuando Jesús dijo esas palabras, no nos estaba dando sólo una prescripción para llegar al cielo, nos estaba diciendo cómo vivir una vida superior aquí mismo sobre la tierra.
Aquí mismo hay una vida superior que podemos vivir. Pero para entrar en ella, tenemos que dejar el modo de vida a la que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados. Puede que tengamos que soltar cosas a las cuales hemos tratado de aferrarnos tan fuertemente. En cambio, tenemos que fijar nuestro corazón en hacer lo que Dios quiere que hagamos.
Eso fue lo que Jesús hizo. El no vivió Su vida para sí mismo. La vivió completamente para Dios. El hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en victoria total.
Es tiempo de darnos cuenta de que el nacer de nuevo no es algo que simplemente hacemos para escapar del infierno. Nuestro propósito es agradar a Dios. Rendir nuestra vida a fin de cumplir Sus deseos. Ser Sus posesiones especiales en la tierra y hacer lo que El nos diga que hagamos. Nuestra mayor prioridad es darnos a El y vivir en comunión con El. Pasar suficiente tiempo con El para que podamos escuchar Su voz y responder en obediencia.
Sólo cuando hagamos eso, estaremos satisfechos. Sólo cuando hagamos eso podremos vivir la vida superior que hemos estado anhelando.
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