Ofrezco todo lo que hice, el trabajo que pude realizar, las cosas que pasaron por mis manitas y lo que con ellas pude construir.
Tengo presente a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y viejas, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, hoy quiero pedir perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil, el amor desperdiciado, las obras vacías, el trabajo mal hecho, por vivir sin entusiasmo y por todos los descuidos.
Pronto llegará un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y me presento a estos días que anhelo fervientemente vivirlos en plenitud.
Hoy pido para mí, los míos y para ti, la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierro mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abro, en cambio, mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Colmaré de bondad y de alegría a cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí, para que encuentren en mi vida un poco de ti, Señor.
Decidamos un feliz año y disfrutémoslo.
Bendiciones!
