29.1.06

Dios quiere que estés bien

Pero yo te restauraré y sanaré tus heridas (Jeremías 30:17).

Dios quiere estés bien. El desea que estés saludable y fuerte en cada área de tu vida. Desea que seas espiritualmente fuerte. Fuerte en la fe. Fuerte en la Palabra. Fuerte en la redención. Fuerte en el amor de Dios.
El desea que estés bien en tu mente, y que emocionalmente estés fuerte y estable. Que tengas una voluntad sana, una voluntad que se acople a la voluntad de El. Que tu cuerpo esté bien. Te desea libre de las ataduras del dolor, la enfermedad y los afanes. Libre de las preocupaciones y aflicciones de esta vida terrenal.
Tu Padre celestial quiere que estés bien. Es más, en este día y hora, El necesita que estés bien. El necesita que vivas en victoria y sanidad para que les enseñes a otros cómo también pueden hacerlo. Estamos llegando al tiempo en que esa clase de conocimiento es una absoluta necesidad. Ya no hay más tiempo para que el Cuerpo de Cristo se mueva con dificultad, desinformado y sin preparación contra los ataques del diablo.
De hecho, esto es lo que el Señor me dijo:
Entre más avances, más peligroso se hará todo en la tierra. La gente tendrá que crecer en las realidades de la redención y de los “métodos” de vivir por fe, para vivir de la manera victoriosa que he planificado para ellos.
Jesús se dio a sí mismo hasta la muerte para que nosotros pudiéramos estar bien. El resucitó, siempre haciendo intersección por nosotros ahora para que podamos estar bien. El desea que estemos sanos y fuertes como testimonio en estos últimos días a un mundo que está lleno de terror, como un testimonio de Su amor, gracia y poder.
Recibe el poder de sanidad de Jesús en todas las áreas de tu vida. Empieza a aplicarlo por fe en este momento. Comprométete a estar bien y a fortalecerte en todas las áreas de tu vida!


Lectura bíblica: Salmo 107.

Quotes

"Vinimos al mundo para realizar algo único y especial. Si no lo hacemos nosotros, jamás se hará."
Benjamin E. Mays
Hmmm... En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar... :)

"La unica tragedia que nos puede pasar es no ser santos."
Papa Juan Pablo II

"Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te detengas."
Madre Teresa de Calcuta

"La experiencia nunca es negativa si uno la sabe aprovechar."
Peter Yang (taoísta y cristiano, maestro de qigong y taijichuan)

"Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que para compartir un mismo amor."
Jacinto Benavente
So... empecemos a compartir un mismo amor, si?

17.1.06

Mientras tú existas

Mientras tú existas, mientras mi mirada te busque más allá de las colinas, mientras nada me llene el corazón, si no es tu imagen, y haya una remota posibilidad de que estés viva en algún sitio, iluminada por una luz - cualquiera -... Mientras yo presienta que eres y te llamas así, con ese nombre tuyo tan pequeño, seguiré como ahora, amada mía, transido de distancia, bajo este amor que crece y no se muere, bajo este amor que sigue y nunca se acaba.
Angel gonzález (Poeta español)

p.s. Esto lo tenía en unos de mis escritos que lo había copiado de internet hace mucho y quería que leyeran, solo que me pareció lindo :P

Recuerda las misericordias de Dios

Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; muy grande es su fidelidad! (Lamentaciones 3:21-23).


Dios es fiel. El está lleno de compasión. Sus misericordias son nuevas cada mañana. Como creyente, sabes todo eso. Pero simplemente saberlo no es suficiente.
Para que te sea de utilidad, tienes que recordarlo. Tienes que recordarlo una y otra vez para reavivar tu esperanza y estimular tu fe.
Por eso, haz el propósito de recordar la fidelidad de Dios cada mañana. Recuerda los beneficios que son tuyos en Jesús.
Cuáles son esos beneficios? El salmo 103 lo explica:
1. El perdona todos tus pecados.
2. El sana todas tus dolencias.
3. El rescata tu vida del sepulcro.
4. El te cubre de amor y compasión.
5. El colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas.
6. El hace justicia y defiende a todos los oprimidos.
7. El te da a conocer Sus caminos y revela tus obras.
8. El te da Su gracia y Su misericordia en tiempos de necesidad.
Proponte a decirle estas cosas en voz alta al Señor cada mañana en este año. Permanece delante de El en oración y recuerda Sus misericordias. Hazlo, y al final de este año estarás fortalecido en la fe y más seguro del amor de Dios que nunca.
No te conformes con conocer las bendiciones de Dios. Recuérdalas cada día, y velas vivificarse en ti.

Lectura bíblica: Salmo 103:1-17.

No respondas

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).


No se amolden al mundo actual. Si vives como el mundo, serás vencido por el mundo. Es así de simple. Por eso, no dejes que el mundo te presione a entrar en su molde.
En lugar de eso, sé transformado mediante la renovación de tu entendimiento. Vence al mundo haciendo que tu entendimiento se transforme al pensar como Dios piensa. En otras palabras, cuando veas algo en la palabra di: “Estoy de acuerdo con eso. De ahora en adelante voy a hacer lo que eso dice en lugar de lo que yo pensaba.”
Por ejemplo, cuando el pecado llame tu nombre, no respondas. En cambio, ponte de acuerdo con la palabra y di: “Estoy muerto a eso, diablo. Tú ya no me puedes arrastrar más!”
Mientras hagas eso, te encontrarás cambiando. Te encontrarás viviendo como un vencedor sobre el mundo!

Lectura bíblica: Romanos 6:1-11

16.1.06

Cuando alguien te haga un mal

Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño (Lucas 10:19).


Alguien te ha agraviado! Tarde o temprano a todos nos sucede. En algún momento de nuestra vida, todos hemos sido heridos, engañados, o nos han mentido o maltratado.
Es tan predecible como doloroso. A pesar de todo, cuando sucede, la mayoría de nosotros nos encontramos extrañamente desprevenidos. En nuestra indignación, clamamos a Dios contra aquel que nos ha hecho mal. Pedimos justicia, o aun venganza, y terminamos haciendo que las cosas se vuelvan más espinosas para todos los que están involucrados, incluso nosotros mismos.
Si eso te ha ocurrido, es hora de que descubras cómo puedes poner el poder de Dios a obrar a tu favor la próxima vez que alguien te haga un mal.

PRIMERO: Identifica al enemigo. Es aquí donde la mayoría de nosotros cometemos nuestra más grande equivocación. Erróneamente identificamos a nuestro enemigo como la persona que nos lastima. No pierda tu energía gritando y enfureciéndote, o tramando contra quien te causa dolor. El está simplemente bajo la influencia del diablo. Apunta tu munición espiritual al blanco correcto. Es el diablo quien está detrás de todo. Ve tras él.

SEGUNDO: Dispara. Una vez que hayas apuntado tus armas espirituales en la dirección correcta, dispara! Golpea al diablo rápido y furiosamente con la Palabra de Dios. Usa el nombre de Jesús y el poder que te ha sido dado como creyente e impídele al diablo que te cause más daño en esa área. Luego procede a la próxima y más importante parte de esta batalla espiritual.

TERCERO: Haz la oración de intersección. En Mateo 5:44-45, Jesús nos da estas instrucciones: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo.”

El clamar para que la venganza de Dios golpee como un rayo cuando alguien nos hace mal no es actuar como nuestro Padre. Recuerda que Dios tiene gran, gran misericordia. No sólo por ti y por mí, sino por todos!
El diablo probablemente lo pensará dos veces antes de volver a molestarle. La próxima vez que alguien te cause dolor, pon el poder de Dios a obrar a tu favor. Identifica al verdadero enemigo. Golpéalo fuertemente con la autoridad que te ha sido dada como creyente. Luego ora la oración de intersección.

Lectura bíblica: Mateo 6:6-15.

Acércate más cada día

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada (Juan 15:5).


Permanecer en Jesús no es algo que viene automáticamente a ningún creyente. Es un estilo de vida que involucra disciplina y esfuerzo.
Tenemos que escoger el someternos a nuestra unión con Jesús, y darle el primer lugar en lo que respecta a nuestra atención. Si queremos crecer espiritualmente, si queremos andar en el poder y en la comunión con el Señor, tendremos que pasar el tiempo que sea necesario para conocerlo.
Eso no es algo que podamos hacer por un rato y luego lo olvidemos. Debemos proseguir en ello cada día. En el momento en que dejamos de acercarnos más a Jesús, comenzamos a ser llevados por la corriente.
Aquí en este mundo natural estás rodeado por impiedad. Vives en un cuerpo que es totalmente natural. A menos que intencionalmente contrarrestes eso con oración diaria y tiempo en la Palabra, tu cuerpo y tu mente simplemente cederán a las presiones a tu alrededor y se irán con el sistema del mundo.
Ahora mismo, toma la decisión de entregarte a las cosas de Dios. Enfoca tu atención en el Señor. Rodéate con Su palabra. Escucha grabaciones de predicaciones y de enseñanzas mientras te estás vistiendo, conduciendo al trabajo, preparando la cena, reparando tu carro, haciendo ejercicios, limpiando la casa y cuando vayas a acostarte.
Escucha la palabra de Dios en cualquier tiempo, en cualquier parte! Permanece hoy en El.

Lectura bíblica: Juan 15:1-11.

14.1.06

No lo digas como es

En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto (Proverbios 18:21).


Las palabras son un asunto serio. Como creyentes, necesitamos considerar seriamente cómo usarlas. Necesitamos comenzar a ponerlas a obrar a nuestro favor como Dios lo hace. La Biblia nos dice que El usa palabras para llamar “las cosas que no son como si ya existieran” (Romanos 4:17).
La mayoría de nosotros no tenemos la menor idea de cómo hacer eso. Hemos pasado nuestra vida “diciéndolo tal como es”. Constantemente hemos usado nuestra boca para informar acerca del estado lamentable de la situación a nuestro alrededor. De este modo, el solo pensamiento de llamar “las cosas que no son, como si ya existieran” parece un poco descabellado.
“Quiere decir que se supone que yo diga: ‘Estoy sano’ cuando me siento enfermo? Se supone que diga: ‘Tengo prosperidad’ cuando estoy sin dinero?” Argüimos: “Eso me suena como mentir.”
No, no. Hay una gran diferencia entre mentir y hablar por fe. Una mentira es con la intención de engañar a alguien. Es diseñada para hacer creer a alguien algo que no es cierto. Pero hablar por fe es simplemente proferir palabras que están de acuerdo con la Palabra de Dios en vez de con las circunstancias que hay a su alrededor. Es hablar con su espíritu en lugar de con su mente.
Como el apóstol Pablo dijo en 2Corintios 4:13: “Escrito está: Creí, y por ese mismo espíritu de fe también nosotros creemos, y por eso hablamos.”
Eso es importante. Lee ese versículo de nuevo. “Creí, y por eso hablé.”
Hay algunas personas que hablan las palabras, pero no tienen la fe para respaldarlas, y como resultado, fracasan en sus vidas espirituales. Ellos realmente no llamaron “las cosas que no son, como si ya existieran”. Ellos llamaron las cosas que no son de la manera que desearon que fuesen.
Estos son dos aspectos muy diferentes. Las palabras pueden ser las mismas. Pero sólo desear y esperar no cumplirá la tarea. Tienes que “creer”.
Comienza hoy a poner tanto tu lengua como tu corazón en línea con la Palabra. Deja de “decirlo como es” y comienza a hablar y creer las promesas de Dios. Pon el poder de las palabras a obrar a tu favor.

Lectura bíblica: Proverbios 15.