Muchos creyentes piensan que el fruto del Espíritu es algo más que una lista pasiva de cualidades agradables que les pueden ayudar a mejorar sus personalidades. Pero el fruto del Espíritu es mucho más que eso; es poder espiritual puro.
El amor es tan poderoso, que nunca deja de ser. La paciencia es tan poderosa que no puede ser detenida. A pesar de las circunstancias, no se dará por vencida. La templanza es tan poderosa que puede dominar todos los deseos de la carne.
El fruto del Espíritu no es débil; es fuerte. Es tan fuerte que todos los demonios del infierno no pueden detenerlo. Es tan fuerte que si lo dejas fluir de tu interior, corregirá los problemas de tu vida. Te mantendrá firme cuando las personas a tu alrededor estén cayendo. Te mantendrá de pie cuando los gobiernos fallen y cuando vengan las tormentas de la vida...

