Me olvido de todo porque estás conmigo, Señor. Suelto mis cargas, todo bulto en mi espalda, suelto todo lo que no me deja entender y saber que mis lugares son los lugares celestiales. No más agobio, tú eres mi Dios. Es una relación, no de un momento sino de todo el tiempo, que tiene que haber contigo y conmigo. Cobro conciencia de que, quien vive en mí eres Tu. Eres el Dios de la gloria y de la victoria, el Shaddai, el omnisciente y omnipresente, mi Dios que mora en mí. Recuerdo que me necesitas en estos postreros tiempos. Es de gloria en gloria y nunca mirando hacia atrás sino para adelante mirándote a Ti. Dejo que Tú hagas. Esta unión es para siempre..
No tengo más temor porque guardas mis entradas y mis salidas. Heme aquí, Señor. Es tiempo de decir que sí..