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4.1.16

Jesús ora por todos los creyentes

20 »No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, 21 para que todos sean uno.

22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: 23 yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.»
Juan 17:20-23

A través de los años, la Iglesia ha inventado toda clase de métodos complicados para evangelizar al mundo. Nos reunimos, hacemos planes y actividades para recaudar fondos para ese fin. Pero en todos nuestros planes, rara vez mencionamos el método que Jesús nos dio. La mayoría de los creyentes no se da cuenta de que Jesús nos dio la clave para ganar al mundo. La noche antes de morir en la cruz, Él oró y pidió al Padre que nos guiara a la unidad entre nosotros y Él, para que el mundo supiera que Jesús había sido enviado por Dios.

Si tú y yo, y el resto del Cuerpo de Cristo, nos pusiéramos de acuerdo y empezáramos a amarnos los unos a los otros, evangelizaríamos al mundo de una manera tan rápida que quedaríamos desconcertados. ¡Así es! Sin embargo, no hemos considerado ese método porque hemos estado peleando e hiriéndonos unos a otros.

Pero algunos creyentes están empezando a darse cuenta de que es hora de dejar esas cosas. Tenemos que empezar a recibir las palabras de Jesús de amarnos unos a otros como un mandamiento, y no como una opción. Debemos terminar con esas tontas peleas, y unirnos en el Espíritu.

¿Quieres ayudar a la evangelización del mundo? Entonces, empieza a orar por la unidad entre los creyentes. Decide que comenzarás a amar a tus hermanos creyentes, en lugar de criticarlos, quejarte y hablar mal de ellos.

Empieza a confesar que la Iglesia de Dios se levantará unida en fe y en amor, como un Cuerpo glorioso guiado por el poder de Jesús. Ya lo somos, ¿lo sabías? Jesús oró por eso mismo, y el Espíritu Santo lo está llevando a cabo.

A Satanás le gustaría impedir que eso suceda; pero no puede, porque esa obra es mucho más poderosa que él —y ésta abrirá un agujero tan grande en las obras de Satanás, que hasta un tren podrá transitar por ahí—. Entonces todo el mundo se dará cuenta de que Jesús es el Señor.

De Fe en Fe.

13.12.15

11.11.15

La poderosa fuente de protección

17 No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti;
toda lengua que te acuse será refutada.
Ésta es la herencia de los siervos del Señor,
la justicia que de mí procede
—afirma el Señor —. Isaías 54:17

Ninguna arma forjada contra ti prosperará. ¡Qué buena noticia! ¿No es grandioso saber que ninguna enfermedad, circunstancia o dificultad podrá contra ti?

Hace algunos años, uno de nuestros amigos estaba enfrentando una demanda judicial. Oramos juntos basados en ese versículo, y acordamos que ese pasaje sería la palabra final en esa situación, no las acusaciones contra él. Estuvimos firmes en la fe, confiando en que esa demanda no prosperaría contra él.

Efectivamente, cuando mi amigo fue al juzgado, los demandantes no pudieron prevalecer contra él. Él ganó ese debate legal no porque los abogados fueran muy listos, sino porque era inocente y había confiado en esa poderosa promesa de Dios.

Imita este ejemplo. Cuando el diablo te ataque en algún aspecto de tu vida, no te pongas a llorar ni te cruces de brazos, ni le supliques a Dios que te defienda. Abre la Biblia en Isaías 54:17. Recuerda lo que Dios te ha prometido. Utiliza esa promesa para fortalecerte contra el pecado y contra toda obra perversa que el diablo quisiera usar para atarte.

Luego aférrate a esa promesa por medio de la oración. Declara: Señor, rehúso temerle a esa arma que el diablo ha forjado en mi contra, pues sé que de acuerdo con Tu Palabra, no prosperará contra mí. Confío en que Tú me protegerás, y desde ahora te doy gracias por la victoria. En el nombre de Jesús, amén.

No desperdicies la poderosa fuente de protección de Dios. Ponla a funcionar en tu vida. Ella es tu herencia legítima como sierv@ del Señor.


Fuente: Devocional "De Fe en Fe".